miércoles, 6 de marzo de 2013






UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
MASTER EN ESTUDIOS AVANZADOS EN FILOSOFÍA

ASIGNATURA:  Estética y Discurso Artístico
Profesor: Alberto Santamaría

Reflexión sobre el discurso artístico de la danza como silogismo metafórico de la palabra  y el cuerpo teatralizado


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Leyson Ponce Flores



 
Salamanca, 1 de marzo de 2013
España







Esta reflexión pretende desde las lecturas y videos apreciados en  la asignatura Estética y Discurso Artístico  impartida por  Alberto Santamaría, abordar la relación de la dramaturgia del movimiento como parte de una experiencia propia de   la danza neoexpresionista alemana una vez que se instaura como una resignificación de las metáforas de las vanguardias. Puntualizando diferencias  y semejanzas en  las experiencias de la plástica y la danza para contribuir de esta manera con la investigación del Trabajo Final del Master como es: 

Del  Cuerpo Teatralizado en la posmodernidad:
Una forma de erotismo danzado

              

Situándonos en el lenguaje de la danza
Este análisis lo escribo no desde la distancia que impone el objeto de estudio: sea éste el desconocimiento de lo que significa  danza contemporánea  particularmente la neo expresionista o posmoderna y su relación con  el lenguaje donde usualmente tiene su origen. En mis estudios de  especialización en composición coreográfica en la Folkwang Hochschule Essen, conviví durante cinco años con esta experiencia de movimiento y de lenguaje, y pretendo desde esa ubicación reflexionar desde el adentro de una experiencia tan intangible que dificulta siempre su comprensión. Particularmente la coreógrafa más emblemática de este estilo de danza; Pina Bausch[1]  y sus discípulos, fueron mis maestros y mayores referentes. Por ello, ahora, distendido el tiempo para volver a los orígenes y no olvidar en el sentido de síntoma  Nietzscheano (y permítame esta metáfora), acercarnos  a una  relación que propongo como  disertación o problema  como es la danza como movimiento del texto: que me distancia y que me aproxima a esta relación.

Igualmente y no separándome del Trabajo Final del Master, intentaré aproximarme a las diferentes preocupaciones en torno al arte como estética y discurso. Clement Greenberg desde la modernidad instauró una manera de reconocer a la obra de arte: primero la estableció, como principio, en relación a la experiencia óptica más que de placer, entonces refiriéndose al cuadro se necesita la superficie plana, los soportes y los pigmentos para apreciar la obra materializada. Sobre esta radicalidad rescato y como opinión humilde desde la danza, el poder verificador de una experiencia sin atisbos de sensibilidad o emociones efímeras. Le confiero el valor de una precisión que apostaba a radicalizar una opinión estética sobre  la pintura para desvincularla de cualquier figuración como manifestación de debilidad sensible. No dejo de pensar en una posible traslación de los postulados de Greenberg a la danza, como un ejercicio ficticio porque sabemos que en los postulados de Greenberg, la danza no tendría cabida como manifestación artística.  infiero como: una superficie plana (el espacio), un instrumento soporte (el cuerpo) y la pigmentación que serían las formas orgánicas del cuerpo (el movimiento)? No lo sé,  pero se abre una brecha de interesante reflexión. Si aplicáramos esta forma de entender el arte, es decir si hacemos una interpretación greenberiana de la danza creo que nos aproximaríamos fuertemente a los postulados de la nueva danza americana donde el movimiento esta desprovisto de cualquier historia y sentido emocional, solo vibra un cuerpo en el espacio indagando solamente en las potencialidades del movimiento como bien exponían en los años ochenta  en New York Steve Paxton o Trisha Brown.


Quiero ahora proponer un paralelismo con las vanguardias en la danza, particularmente con el movimiento expresionista alemán liderado por Kurt Jooss, Rudolf Von Laban y Josehf Leeder. No siempre en todas las artes las vanguardias han acaecido históricamente de la misma manera. Los focos esenciales de las vanguardias de la danza se dan en dos culturas muy disímiles como son Alemania y Norteamérica, pero centraré el análisis en Alemania por ser el país que detonó dos guerras mundiales y que configuro a través del sentido de las emociones un constructo muy complejo sobre lo terrible de la realidad, en una incesante exégesis de las angustias, tal es el ejemplo de la coreografía La Mesa Verde de Jooss en 1932: Obra donde alrededor de una gran mesa, muchos hombres con máscaras grotescas simbolizando los políticos determinan el destino de la humanidad envuelta en una gran  guerra.  Particularmente la ruptura con la modernidad fue establecer un espacio reflexivo donde gestar la las emociones del hombre contemporáneo dentro de un ámbito tan experimental donde  la creación en danza se podía definir como una investigación productora de conocimientos más allá de los afectos en constante denuncia de lo social y lo político.



Con la danza expresionista observamos que se da un proceso de teorización del movimiento muy importante a través de la kinetografía o escritura del movimiento instaurado por Laban,  igualmente define espacialmente las múltiples direccionalidades del cuerpo en el espacio (Icosaedro). Es decir que la conceptualización del movimiento se convierte en un proceso científico cuando se plantea al cuerpo sumergido en un icosaedro imaginario y se determinan los planos del mismo ya en relación a una dirección movible. El más puro sentido de la lógica espacial del adentro y el afuera: conciencia y autoconciencia. La conceptualización en las vanguardias expresionistas revitaliza la idea y le es vital su encarnación como movimiento. A diferencia del arte conceptual en la plástica que busca su exterminio. Cuando reflexionamos sobres las prácticas, en esencia tengo que plantearme que el arte de la danza o mejor dicho ninguna producción de arte esta exenta de conceptos.  

Los años sesenta invierten los géneros y son ahora tres mujeres Susan Linke, Reinhild Hoffman y Pina Bausch quienes retomando las bases del expresionismo y ya ahora categorizadas como neo expresionismo acentuaran la conceptualización del movimiento desde el habla. El idioma alemán declina y el verbo principal se coloca al final de la oración cuando esta subordinado a esta, con ello quiero enunciar además  un principio antropológico y es que se baila como se habla, por ello las secuencias corporales o danzadas están caracterizadas por una acentuación del movimiento al final de la estructura coreográfica y esto se da como una repetición del verbo. Para mi no existe una relación más conceptual que ésta en el movimiento;  la danza y lo que deja como resto en su carácter intangible es precisamente lo que tiene de lenguaje corporal. Lo que tiene de gesto.

Bausch instauró  un complejo sistema de preguntas, una forma de generar una problemática que elaboraba con sus bailarines como  metodología para improvisar  con sus cuerpos.  De su nutrido grupo de interpretes creadores y provenientes de  múltiples nacionalidades, adicionaba a sus procesos las respuestas provenientes de  visiones culturales diversas, logrando de esta manera  crear  un sistema meta cultural del cuerpo teatralizado, integrando un nuevo cultivo o cultura de la diversidad del movimiento expresivo ausdrückbewegung[2]. Apuntando a una  posmodernidad donde  la  interpretación es una comprensión de lo global y lo diverso, en plena independencia creadora y de conceptos.

Este paralelismo que establezco como discurso artístico de la danza, no lo planteo por el mero hecho de generar una comparación, sino con la finalidad de aprovechar desde ese territorio teleológico que comparten las artes,  y así poder a través de sus fisuras irnos introduciéndonos  en otras categorías de análisis y reflexión.


“El origen de la danza es un exceso de vida”
Paul Valéry

La danza  labora en lo  sobrante de  la vida, sin ese espacio sobrante sería solo vida sin excesos. Por eso la danza se sobrepone a una vida limitante, porque es en ese “extra”  donde trasciende lo ordinario rompiendo con el  tiempo en su linealidad, creando un sobre tiempo  en su  energía y con ello  movimientos que intentan  constantemente  llenar el espacio de la incertidumbre.

¿Deberá entonces entenderse lo que está  más allá  de la vida  como la muerte misma?.  Podemos comprender lo que sobra como un “resto” que   utiliza la vida para que la expresión más pura  del movimiento descubra formas vitales del inconsciente como códigos de un lenguaje del alma. La danza entonces es vida en la  vida, no acepta el habla  de la conciencia, utiliza  ésta  para editar los sonidos de un discurso que visualiza su contenido en la trascendencia, como un rebote, como un desafío a librar en tiempos  de contrastes y de esquizofrenia de la información. Convertir un texto en movimiento implica una re-escritura, sería imposible pensar que el movimiento describa la palabra en su mismo territorio porque hemos roto el código, lo hemos sustituido por movimiento, entonces esta re-escritura no anula al texto, lo re- interpreta y lo despoja de sonido, de lenguaje para volverlo otro campo de resignificaciones. En la danza estamos en el vértigo de los significantes.


Paul Valéry al ubicar a la danza no nos deja de maravillar su ubicación en la  metáfora del espacio cuando nos sitúa en el exceso como una extra fuerza creadora, como trabajo de todos los sentidos, más allá del cuerpo: en la resonancia.  Si bien el acto de observar la danza ha generado en grandes pensadores la inquietud de dialogar con ella desde la palabra como una prolongación del movimiento, la expresión de lo indecible no deja de ser un acertijo de múltiples interpretaciones y nos ubica en la gran paradoja de comprender que nombrar la danza tiene el pecado de limitar la trascendencia de su configuración. Es decir lo que Hegel denominó el mundo invertido. Hablar desde la experiencia real para comprender el mundo ideal.

Paul Ricoeur, a propósito del lenguaje instaura tres momentos que llama:  referencial,  dialógico  y  reflexivo y que una hermenéutica del mismo tiene una ambición veritativa.  También señala que debemos considerar todos los signos como mediaciones de una experiencia. En cuanto a lo referencial denomina mimesis o representación I, porque es allí donde se intenta tener comprensión previa del mundo y sus referentes. En lo dialógico o mimesis II, se establece la relación con el otro porque resignificamos la acción semióticamente hablando y como etapa de  reflexión esta la mimesis III donde  volvemos a simbolizar y resignificar el mundo, en una suerte de esfera hermenéutica. Ese exceso de Valéry que llama vida también es análogo al mundo invertido de Hegel. Si la vida es un relacionarse a si mismo en procesos y experiencia, la danza convoca a un diálogo donde el cuerpo teatralizado y sus metáforas de la realidad transforman o como dice Didi-Huberman, “encarnizan” al cuerpo para mostrar lo real, y hacer de esta relación el movimiento hegeliano de creación y disolución que llama sencillamente vida.

Llegado a este punto de la reflexión, la dramaturgia del movimiento se presenta como un silogismo que inevitameblemente nos lleva a la danza, esa disciplina artística que hace del cuerpo su caja sonora y que se desdobla en pasos que para la visión son la más pura expresión de abstracción. Qué se baila?, una fuerza gestada en el gesto y en esta fisura cada creador puede descubrir su manera para deslizarse.  En este trabajo le presento dos trabajos en videos que mostré en la exposición. La primera es un fragmento del Pecado de La Gula, a propósito de una comisión encargada por la Compañía Nacional de Danza de Venezuela, allí le presento un fragmento donde el discurso de la danza que trabajo fue construido en base a un poema que elaboré en relación al Árbol de la Vida y el Fruto Prohibido, intenté construir ese imagen con cuerpos y el segundo video fue un experimento sobre un poema de José Antonio Ramos Sucre y como es posible obtener gestuales a través de la palabra en dos interpretes que además no tienen relación con las artes escénicas. Intentaba llegar a esos estados puros, naturales que poseen dos interpretes sin haber sido intermediados por tecnicas corporales ni actorales.






Bibliografía.

Didi-Huberman Georges, El Bailaor de Soledades. Pre textos Valencia España. Traducción Dolores Aguilera. 2008.
Eckerle, Christine, An Introduction to Kinetography Laban, Folkwang Hochschule, Essen, 1997.
Hoghe, Raimund, Pina Bausch Tanztheatergeschichten, Suhrkamp Verlag, Frankfurt, 1986.
LacLaban, Rudolf Von,  Modern Educational Dance, Verlag, Munchen, 1985.


Ricoeur, Paul.  El conflicto de las interpretaciones. Ensayos de hermenéutica, 3 volúmenes: I. Hermenéutica y psicoanálisis, II. Hermenéutica y estructuralismo, III. Introducción a la simbólica del mal, Asociación Editorial La Aurora, Buenos Aires, 1976

Ricoeur, Paul.  La Metáfora Viva.  Ediciones cristiandad 2001. España











[1] Coreografa alemana pionera de la danza neo expresionista. Fundadora del Tanz Wupertal Teater
[2] Ausdrückbewegung. Palabra alemana que denota la danza expresionista. Ausdrück es lo que emana del ser. Bewegung es movimiento